
Sé de Oporto
La catedral-fortaleza que domina y observa toda la ciudad por encima del laberinto de callejuelas y escalinatas medievales fue construida en el siglo XI.

Mirador de las torres de la Catedral
Uno de los más bellos miradores de la ciudad se encuentra en la torre de la Se (la catedral de Oporto).

Tranvías e iglesias
El tranvía frente a las iglesias do Carmo y das Carmelitas. Estas dos iglesias están tan pegadas que parecen una sola. Solamente las separa una casa de un metro de ancho.

Ponte de Dom Luís I
Con su arco y sus dos pisos se alza espectacular sobre el Duero. El nivel superior fue construido por un discípulo de Gustave Eiffel y está reservado para los peatones y una línea de metro.

Ponte de Dom Luís I
Ponte de Dom Luís I. Impresionan las vistas del río y de la parte más antigua de la ciudad.

Un puente, dos riberas
El Ponte Don Luis I es el más fotografiado de los seis majestuosos puentes que cruzan las dos riberas bañadas por el Duero.

Torre dos Clérigos
Tiene 67 metros de altura y es de estilo barroco, de mediados del siglo XVIII. Nicolau Nasoni diseñó esta torre y la iglesia del mismo nombre.

Subir a la torre
Para disfrutar de unas buenas vistas de Oporto hay que subir los más de 200 escalones que llevan a lo alto de la Torre de los Clérigos.

Iglesia de San Antonio de los Congregados
Iglesia de San Antonio de los Congregados, del siglo XVII, muy próxima a la estación de tren de Sao Bento.

Tranvías de época
Tres tranvías de época traquetean por la ciudad cada 30 minutos aproximadamente, aunque se han convertido en una atracción turística más que en un medio útil de transporte.

Jardim do Infante Dom Henrique
La estatua central del jardín representa al príncipe Enrique el Navegante, catalizador de la Era de los Descubrimientos. Los jardines están presididos por el Mercado Ferreira Borges y el Palácio da Bolsa.

Palacio de la Bolsa
El Palacio de la Bolsa es un edificio neoclásico construido entre 1842 y 1910 cuyos salones están repletos de obras de arte.

Desde la Bolsa
Las vistas de la ciudad desde el Palacio de la Bolsa de Oporto, con la Plaza del Infante don Henriquey el Mercado Ferreira Borges en primer término y la Sé y el Palacio Episcopal, en lo más alto.

Un sándwich muy especial
La francesinha es un sándwich típico de Oporto de tres pisos relleno de carne y embutidos, gratinado con queso y bañado con salsa de tomate y cerveza.

Estación de tren de Sao Bento
Es una de las estaciones más bellas del mundo. Su mayor atracción son los murales de azulejo del vestíbulo. Unos 20.000 azulejos que representan batallas y la historia del transporte.

Iglesia de San Francisco
La Iglesia de San Francisco guarda en su interior una de las muestras más impresionantes del barroco portugués.

Plaza de Carlos Alberto
Plaza de Carlos Alberto, con el monumento a los Muertos en la Gran Guerra. Los sábados acoge el mercado de Porto Bello.

La encantadora decadencia
La encantadora decadencia de Oporto es parte de su atractivo. Aquí parece haberse detenido el tiempo. Rúa de Miragaia.

Vila Nova de Gaia
Vila Nova de Gaia es un viaje al nacimiento del oporto, con sus imponentes bodegas en las que participar en cenas o catas de todo tipo.

Monasterio de la Sierra del Pilar
Este monasterio del siglo XVII domina Gaia desde un cerro. Llama la atención su curioso claustro circular. Es uno de los pocos sitios donde se ve el Ponte de Dom Luís I desde arriba.

Ruidosas gaviotas
Los músicos callejeros tienen que competir al atardecer con el graznido de las gaviotas, que dominan toda la ciudad.

Cais da Ribeira
Al caer la tarde, los músicos callejeros ocupan todos los rincones de este paseo mientras los turistas buscan un buen balcón para descansar en la ribera del río.

Mimos y músicos
Mimos y músicos comparten escenario al atardecer con las cabinas de teléfono y las terrazas en la Praça da Ribeira.

Jardines del Palacio de Cristal
Torreón de los jardines del Palacio de Cristal, un buen lugar para desconectar del bullicio de la ciudad, respirar, pasear y asomarse al Duero desde sus miradores.

Super Bock Arena – Pabellón Rosa Mota
El paisajista alemán Émile David diseñó este pulmón verde para la ciudad. Un jardín victoriano repleto de paseos, fuentes, rosaledas, lagos y pavos reales. El Pabellón Rosa Mota ocupa ahora el lugar que antaño tenía el Palacio.

De mural en mural
El casco histórico de Oporto sigue en profunda transformación desde hace varios años, convirtiéndose en una de las ciudades referentes del arte urbano en Europa. Una de las visitas originales es recorrer la ciudad recorriendo sus mejores murales.

Matosinhos y sus sardinas
El puerto pesquero de Matosinhos es uno de los mejores lugares para comer sardinas (y en general el pescado del Atlántico).

Gaviotas en el río
La muralla del río está llena de restaurantes para degustar rico pescado, pero tendrás de defender tu plato de las gaviotas.

El faro de Foz
Uno de los días merece la pena acercarse hasta Foz do Douro y ver cómo el sol se pone al lado del Farol Seenhora da Luz.

La vida de noche
La vida nocturna de Oporto es una de las mejores de Portugal. Las riberas del río concentran al mayor número de turistas repartidos en bares, discotecas y bodegas. Pero no hay que descartar un paseo por las solitarias callejuelas al anochecer.